EL ULTIMO TREN DE HANS FULA.
Por Pirro Mabus III Reconstrucción narrativa basada en hechos históricos Hans Fula sintió el silbido del tren como una despedida. Estaba solo en el andén de Leipzig, con una maleta de cuero viejo, una carta arrugada y un apellido que nadie podía pronunciar bien. Decían que venía del este, de una aldea que había cambiado de bandera más veces que de estación del año. Alemán, decían algunos. Eslavo, murmuraban otros. A él no le importaba. Lo único cierto era que el siglo se acababa y que Europa se hacía más estrecha cada día. Subió al tren sin mirar atrás. En el barco que lo llevó a América, aprendió más silencio que palabras. Compartía mesa con italianos, polacos y un niño húngaro que no hablaba con nadie. En las noches, Hans escribía su nombre en un cuaderno: Fuhla. Luego lo tachaba. Lo escribía otra vez: Fula. Así quedaba más simple, más limpio. Como si al perder letras pudiera ganar futuro. Llegó a Colombia con la lluvia de enero, en una Bogotá de tranvías y calles empedradas. Allí en...