Colombia necesita una alianza de centro-derecha basada en la tradición, el orden y la autoridad


En las últimas horas se conoció una reunión entre el expresidente Álvaro Uribe Vélez y el exjefe negociador de paz, Humberto de la Calle Lombana. Dos figuras que, en su momento, representaron proyectos distintos y en ocasiones antagónicos, hoy se encuentran frente a un país deshecho, inseguro y moralmente a la deriva. El encuentro no puede entenderse como una simple charla de coyuntura; debe ser leído como un primer paso —tímido, si se quiere— hacia la conformación de una gran alianza nacional de centro-derecha que trascienda las diferencias personales y electorales, y se base en la defensa inquebrantable de los principios que alguna vez hicieron viable a Colombia: la tradición, la familia, la autoridad, el orden y la propiedad.

Hoy más que nunca, el país necesita una columna vertebral ideológica que enfrente el colapso cultural e institucional que promueven tanto el liberalismo decadente como la izquierda progresista radical, dos caras de la misma moneda del desarraigo. Uno y otro niegan las raíces, banalizan la patria, relativizan los valores y pretenden reemplazar el fundamento moral de nuestra sociedad con consignas de deconstrucción y nihilismo.

La violencia rampante, la desmoralización de la juventud, el caos normativo, el debilitamiento del Estado y el ataque constante a la propiedad privada son solo síntomas del colapso cultural que vivimos. Colombia no necesita más reformas vacías ni más discursos de inclusión forzada: necesita autoridad legítima, moral pública, orden político y disciplina social.

La familia tradicional —no como simple estructura biológica, sino como célula espiritual y moral de la sociedad— debe volver al centro de la política pública. La propiedad debe ser defendida no solo como bien material, sino como derecho natural y motor de estabilidad. La autoridad, ejercida con firmeza pero con justicia, debe restituirse en todos los niveles, desde la escuela hasta las Fuerzas Armadas.

Una nueva alianza de centro-derecha no puede caer en el tecnocratismo vacío ni en el electoralismo miope. Debe ser un proyecto civilizatorio que entienda que Colombia no puede sobrevivir sin anclarse en su tradición, sin reestablecer el vínculo entre pueblo y patria, sin restaurar un ideal de nación que apele a la virtud, al sacrificio, al deber, y a una concepción del bien común trascendente.

El momento histórico lo exige: es ahora o nunca. La decadencia avanza y no pide permiso. Solo una unión consciente, sobria y moralmente firme podrá hacerle frente. Lo demás es ruido.

Comandante Pirro
Juventudes Hispanistas y Ortodoxas de Bogotá ☦ 

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