LAS DOS COLOMBIAS
Manifiesto cultural desde la trinchera de la verdad
No es una metáfora.
No es un juego retórico.
Es una verdad que grita desde las entrañas de la historia.
De un lado está la Colombia perenne, la que aún respira en lo profundo de la montaña, en el canto de los obreros, en las iglesias coloniales y en los patios de las universidades donde todavía se discute con el corazón encendido por la justicia.
La Colombia que no se vende. Que no se alquila.
La Colombia que recuerda a sus muertos con respeto y honra a sus héroes sin pedir permiso a ningún comité de ideología importada.
Es la Colombia de la Hispanidad, de la Tradición, de la Fe piadosa y cristiana, del trabajo bien hecho, del honor obrero, del estudiante que pelea por ideas y no por contratos.
Es la Colombia que no tiene embajadas abiertas en Italia para meter novias, sino trincheras abiertas en el alma para resistir la mentira.
Esa Colombia existe.
Y está de pie.
Y del otro lado… está la otra.
La Colombia corrupta.
La del poder sin alma.
La de Gustavo Petro y su séquito de aduladores.
La del UNGRD, donde las ayudas se vuelven contratos.
La del chancero de Palacio, con botellas en mano mientras el pueblo se hunde.
La de Álvaro Leyva y sus cartas diplomáticas como puñales.
La de los puestos en Ecopetrol, de los hijos untados, de los ministros que caen uno tras otro.
La de los viajes de lujo, mientras los estudiantes pierden subsidios, mientras los campesinos mueren en el olvido.
Esa Colombia materialista, sin Dios ni ley, sin propósito ni decencia.
Esa Colombia que se refleja en las páginas del Semanario Voz, ese órgano empolvado que ya no representa una causa obrera, sino el residuo gris de una ideología que ya no cree ni en sí misma.
Ellos creyeron que podían hablar sin ser respondidos.
Publicaron un ataque.
Recibieron un manifiesto.
Y su silencio es ahora más ensordecedor que su tinta.
Porque saben que no pueden responder con ideas, ni con verdad.
Solo pueden esconderse detrás de sus cargos, sus columnas, sus becas, sus contratos.
Nosotros no.
Nosotros respondemos desde abajo, desde la tierra, desde la historia.
Y ahora lo decimos con claridad total:
🔺 Hay dos Colombias.
Y hay que elegir.
Nosotros hemos elegido.
Y si esta batalla cultural debe continuar, continuará.
Sin miedo.
Sin tregua.
Sin pedir permiso.
Porque no es solo un artículo. Es un parte de guerra.
JUVENTUDES HISPANISTAS Y ORTODOXAS DE BOGOTÁ ☦
COMANDANTE PIRRO MABUS III
Comentarios
Publicar un comentario